Más que un concurso, una semilla de fe. Jimena, fruto del evangelismo infantil.

Jimena Edith Valero Montero, representante del Distrito Filadelfia de la Zona Metropolitana de Monterrey, obtuvo el segundo lugar a nivel de la Unión Mexicana del Norte (UMN), tras una destacada participación en la final de Conexión Bíblica, celebrada el pasado 12 de septiembre.

Con entusiasmo, dedicación y un profundo interés por las Escrituras, Jimena, considerada la participante más pequeña (con 16 años) de esta edición, demostró sus conocimientos bíblicos y quedó a escasas centésimas de alcanzar el primer lugar, dejando en alto el nombre de su distrito y de la Zona Metropolitana de Monterrey.

Su logro es resultado de un proceso de preparación que comenzó desde el año pasado, motivada por el deseo de aprender más de la Palabra de Dios y fortalecer su relación con Jesús.

La historia de Jimena y su mamá es también un testimonio del impacto de la evangelización infantil. Ambas conocieron el mensaje adventista durante una Experiencia Bíblica de Verano (EBV) en 2023 y, desde entonces, se han involucrado en las actividades de los Ministerios Juveniles. Su trayectoria refleja el fruto de una semilla sembrada en la infancia y cultivada con amor, constancia y acompañamiento espiritual.

Uno de los momentos que evidenció su compromiso con el estudio de las Escrituras ocurrió durante el Camporee de Conquistadores de 2025 «Llamados Por su Amor», cuando Jimena aprendió la genealogía de Jesucristo y recitó de memoria, sin errores, el pasaje correspondiente (Luc. 3:23-38). Esta experiencia fortaleció su interés por profundizar en el conocimiento bíblico.

Su participación también destaca el papel fundamental de los padres en la formación espiritual de sus hijos. El acompañamiento de su mamá, la señora Lorena Montero, ha sido esencial para motivarla, fortalecer su fe y animarla a perseverar en el estudio de la Biblia.

Más allá de los resultados, Conexión Bíblica representa una oportunidad para que niños, adolescentes y jóvenes desarrollen el hábito de estudiar las Escrituras, fortalezcan su relación con Jesús y compartan su fe.

La experiencia de Jimena inspira a las familias y a las iglesias a continuar sembrando en el corazón de las nuevas generaciones el amor por la Biblia, recordando que cada niño que aprende a conocer a Dios desde temprana edad representa una esperanza para el futuro y una oportunidad para formar una generación fiel y misionera.

Porque cuando una familia se acerca a Jesús, la fe puede convertirse en un legado capaz de transformar generaciones.